martes, 2 de noviembre de 2010

Carta al director

Dirigida a: Señor ******, Director del colegio Dallam School (nunca fue enviada en realidad, solo es un texto inventado por mí y totalmente inofensivo).

Señor director, le escribo esta carta con el objetivo de que reflexione un poco más sobre esa norma que a usted (o a cualquier otro miembro del grupo de profesores y trabajadores del colegio) se le ha ocurrido implantar en éstas nuestras instalaciones educativas.

Me parece bien que se nos prohíba comer durante las clases o incluso dentro de cualquier sala del colegio en la que, aunque no haya nadie dando ninguna lección, estaría mal hacerlo (ya que en consecuencia, podríamos ensuciar el ambiente de estudio con la comida en sí o también con su olor, que algunas veces –por muy buena que esté- puede resultar desagradable).

Pero a lo que yo me refiero y lo que me parece excesivo, es prohibir comer fuera de los edificios de la escuela, en la calle, en lo que comúnmente en España llamamos “patio”. Sé que entonces aun nos encontraríamos dentro de la propiedad de esta institución educativa que llamaron Dallam, pero, por el amor de Dios, que es la calle, que lo peor que puede ocurrir es que estemos comiendo un sándwich de pollo, lechuga y tomate, y se nos caiga al suelo un trozo del primero (el pollo), envuelto en una hoja de lechuga para que, más tarde, un pájaro vegetariano se lo coma todo, ignorando lo que hay en el interior de esta fina capa de lechuga. Admito que no tengo ni idea del número de pájaros vegetarianos que vuelan por Milnthorpe, ni me importa.

Pero bueno, lo que yo querría que hiciese usted por mí, es quitar esa norma algo ilógica y carente de motivos, porque algunos días hay en los que nosotros sus alumnos, tenemos reuniones y charlas con los profesores, por lo que no podemos comer durante el periodo de tiempo en el que el comedor está abierto. Probablemente solo nos queden 5 minutos para comer, los cuales no son suficientes para irnos fuera del colegio, comer, y volver. Entonces tenemos dos opciones: la primera, no comer; y la segunda, comer y sobrevivir.

Gracias, Jaime Monfort Miralles.

P.D. Si lo que realmente le preocupa es el tema de los pájaros vegetarianos, no haga caso a esta carta y, lo siento.

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