viernes, 24 de septiembre de 2010

El dolor de garganta es una mierda comparado con las verdaderas desgracias que ocurren en el mundo, ¡pero no vean cómo duele!

Durante la última semana, a parte de mi dolor de garganta, en el mundo han ocurrido más de 100.000 desgracias. Aunque, mientras yo estoy aquí sentado en mi silla de ruedas (una de esas sillas de oficina o escritorio con las que tanto se divierten los bobos dando continuos giros de 360º con el objetivo de marearse, apoyando los pies en el suelo y ejerciendo esa indispensable presión para realizar estas "vueltas de la diversión" -de estos bobos hay que burlarse, ¿verdad?, pues nosotros no somos tan estúpidos como para empezar a rotar sobre una silla hasta vomitar, sino que somos mucho más listos y le damos 30€ a la gorda de la taquilla de la entrada de Port Aventura para disfrutar de la presencia de unos cuantos millares de personas tan originales como nosotros y conseguir el objetivo que persiguen los bobos de las sillas rodantes, solo que a 20 metros de altura. No confundan este tipo de sillas de ruedas con las otras, las cuales, en la mayoría de los casos, las utilizan personas que no podrían divertirse de este modo, ya imaginan porqué-) inventándome el número de desgracias que han ocurrido en el mundo durante esta última semana, seguro que ya han ocurrido unas 100 más.

De todos modos, damas y cabal... ¡damas y damas! ¿Cuál es la noticia más leída a día de hoy en la página web británica de noticias más visitada del Reino Unido?

Facebook crash is 'worst in four years'


Sí. Millones de personas tuvieron la oportunidad ayer, durante 2 horas y media, de continuar disfrutando de sus vidas gracias a que esta red social se quedara colgada en medio mundo. Millones de profesoras quedaban impresionadas esta mañana al ver la extraña cantidad de estudiantes que habían hecho los deberes. Raramente antes de esta mañana había ocurrido en el mundo un número tan alto de ventas de relojes; cientos de personas asiduas en Facebook reaccionaron apuñalando o aplastando sus respectivos relojes a cuchilladas o contra el suelo por la simple razón de que no encontraban otra manera de matar el tiempo.

Pero bueno, como mi propósito al escribir esta corta entrada es informarles de algo que les interese muchísimo y que no les aburra, ya me doy por satisfecho.

¡Ah! Y el Barcelona ha aplastado al Real Madrid 89-55 y jugará la final de la supercopa de baloncesto contra el Valencia.

Pero, por si acaso pasa por este blog alguna persona con un cerebro de tal tamaño que no cupiese en una lata de atún, también fueron violadas, asesinadas, despedidas, enviadas a la guerra y maltratadas psicológicamente unas cuantas almas...

Sigan dando vueltas.

¡Cómo nos duele la garganta!

miércoles, 15 de septiembre de 2010

15/09/10 ... El comienzo de un nuevo año ya está acabando.

Damas y... damas, aquí un servidor contándoles su vida les dice que desde el domingo, 6 de septiembre, las escuelas inglesas llevan sus puertas abiertas a los estudiantes.

Desde el mismo día del mismo mes estoy yo en Inglaterra. Mi plan era llegar un día antes del día en que comenzaban las clases pero, debido a algún problema estúpido provocado por el fallo de cierto ser humano desconocido por mí y por el 99.99% de la población mundial (6.869.044.238, 22:10 horas), la salida de mi avión se retrasó una hora y media y tuve que llegar a Inglaterra a las 00:05 en lugar de a las 22:35. Además, como ya saben, en Inglaterra llevan la misma hora que en Canarias, como la radio bien os lo recuerda cada hora en punto, por lo que en realidad doy gracias al pensador (¿o debería agradecérselo a la humanidad entera?) que tuvo la magnífica idea de separar el mapamundi por meridianos que restan horas a los países a la izquierda de Greenwich y que suman a los de la derecha. Gracias a la inteligente reacción frente al amenazante problema que tal afán de colonización y hambre de mundo empezaban a plantear desde hace siglos, se separó el globo en líneas verticales que atraviesan los polos con el necesario objetivo de saber qué hora es, por ejemplo, en las antípodas, sin necesidad de viajar allí y obligar al de la boina a esforzarse por sacar su reloj de faltriquera y decirte: "It's half past ten, sir." Gracias esto y sabiendo la hora que es en tu país, con una simple suma o resta matemáticas se puede y podía la gente, hace siglos, saber la hora que es en cualquier parte del planeta y a cualquier hora (una hora menos en Canarias).

Debido a todo este lío de palabras que he intentado ordenar de cierto modo para que pudiesen entender lo que quiero decirles, yo pude dormir una hora más la madrugada del lunes. Llegué a casa de mi familia "host" a la una de la madrugada, pero Dios Meridiano me regaló una hora más de sueño por lo bien que me porté durante el viaje, sin violar a ninguna azafata ni robarle el bolso a una antipática abuela inglesa que daba asco (tuve la oportunidad y no lo hice, lo cual... ¿me convierte automáticamente en buen ciudadano?). Se lo robé a la abuela que no daba asco. A diferencia de lo que hubiera conseguido al quedarme con el bolso de la primera abuela, cometer el crimen con el de la segunda, actuando en contra de la que no daba asco, me dejó la conciencia mucho más tranquila, ya que no caí en la tentación de la antipatía de la asquerosa. Si hubiese robado el bolso a la primera de las abuelas, hubiese satisfecho el deseo de venganza moral más el de la "venganza material", mientras que robando el bolso a una abuela simpática solo satisfice uno de estos deseos pecaminosos. Por lo tanto actué bien. ¿Qué más podía hacer, no robar a ninguna de las dos? ¡Venga ya, no piensen tonterías!

Dormí hasta las 07:15 (hora inglesa, la misma hora en Canarias y una más en la península), lo cual suma, teniendo en cuenta que tardé una hora y cinco minutos en encontrar el pijama (de manga larga) de entre los más de 20 kilos de camisetas, pantalones, Conguitos y KitKats que me encontré dentro del regalo de cumpleaños de mi abuela (una Samsonite), cinco horas y diez minutos de placer, roto por el alarmante sonido de la alarma que alarma hasta al del arma (por ejemplo: James Bond).

¡ME CAGO EN EL DIOS MERIDIANO Y EN LA MADRE QUE PARIÓ AL PENSADOR! Ya podría haberme regalado tres horitas más de sueño en lugar de 60 míseros minutos...

Bueno, supongo que nunca debí robar ese bolso...

òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...