Hoy en el recreo me he ido con Oliver al "Square" a que se comprase un chocolate caliente.
La conversación rumbo a la placita ha sido una discusión sobre lo que se iba a tomar, un chocolate caliente. Yo empecé esta discusión diciendo, convencidísimo, que los chocolates calientes en Inglaterra no valían nada, que eran agua caliente con polvos. Y él decía lo contrario. Concretamente decía que en esa tienda a la que íbamos no lo hacían así; que sí lo hacían en la mayoría de sitios pero que en ese Bar no. Pero yo sabía cierto que lo hacían con agua porque ya fui una vez y me pedí uno en ese mismo sitio.
Llegamos y lo pide:
-A hot chocolate, please?
Ahora veremos quién tiene razón... nuestros cuatro ojos apuntando hacia la camarera, un poco gorda extremadamente, por cierto, la cual se prepara para preparar el que más tarde sería un preparado chocolate caliente preparado por ella: la preparadora de chocolates calientes. ¿Preparados?
Coge la leche y la vierte poco a poco en un vaso, seguido de el chocolate. Siempre tengo razón, porque lo sé todo, pero se ve que me falló el 5º sentido o algo. Tú sí que eres tonto/a, qué te crees ¿que no sé que tenemos 5 sentidos y que debería haber puesto mi 6º sentido?... pobre ignorante.
Mientras esa leche caía dentro del vaso, me parecía que me caía encima. Pues no. Vaya tontería, ojalá me hubiera caído encima esa leche calentita. Menudo frío, estoy seguro de que no hacía más de 0 Cº. Seguro.
Yo me compré dos muffins. Pero solo me comí uno. El otro aún lo tengo, pero no le queda mucho para entrar en mi cuerpo. No como el otro que, al contrario, ya salió hace unas dos horas, segundos antes de lavarme las manos, no sé si me entienden.
Pero lo bueno bueno que me pasó hoy fue en la clase de teatro. Què risa per l'amor de Deu!
El ejercicio era una simple improvisación.
Adam debía pretender ser un juez de un concurso de cocina de tartas caseras y, nosotros (Kenny, Sean, Becky, Charlie y yo), los concursantes.
Desde el principio ya empezamos a reírnos. Empezamos a pisarnos los pasteles los unos a los otros para impedir ganar al contrincante, con lo que nos ganamos ser descalificados. Todos lo estábamos excepto Charlie, que empieza a saltar y gritar de alegría. Pero... entonces... se me viene a la cabeza una frase perfecta para el momento, y cuando el juez ya estaba a punto de darle el premio, y todos los demás concursantes estaban callados, digo:
-¡Pues ella no se lava las manos después de cagar!
Carcajadas.
Kenny por los suelos riéndose.
Adam diciéndome: "Awesome!!! Awesome!!!!!"
La profesora meándose de risa también.
Sean acompañándolos a todos con su típica risa inglesa, como todo lo suyo, inglés.
Y yo, también riéndome con esa risa característica en mí, mis típicos rebuznos.
Cambio y corto.
Jaime.
Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...