viernes, 8 de enero de 2010

08/01/10

Vaya lío el poner la fecha. Tengo que escribir el cero siempre antes del número del día en que estamos, y cuando tengo que poner el día del mes, que es enero, es decir, el 01, me monto una paranoia increíble. Bueno, en realidad no me monto la paranoia hasta que me toca escribir el año, este nuevo año 2010: /10. Entonces es cuando me la monto, porque después de escribir el 01, viene el 10, y ya sabéis... 0-1... 1-0... son los mismos números pero al revés... vamos que me he equivocado tres veces este año escribiéndolo; sólo he escrito tres entradas este año que comienza, contando esta, por lo que mi porcentaje de fallo es del 100%. No está nada mal.

Hoy en el recreo me he ido con Oliver al "Square" a que se comprase un chocolate caliente.
La conversación rumbo a la placita ha sido una discusión sobre lo que se iba a tomar, un chocolate caliente. Yo empecé esta discusión diciendo, convencidísimo, que los chocolates calientes en Inglaterra no valían nada, que eran agua caliente con polvos. Y él decía lo contrario. Concretamente decía que en esa tienda a la que íbamos no lo hacían así; que sí lo hacían en la mayoría de sitios pero que en ese Bar no. Pero yo sabía cierto que lo hacían con agua porque ya fui una vez y me pedí uno en ese mismo sitio.
Llegamos y lo pide:

-A hot chocolate, please?

Ahora veremos quién tiene razón... nuestros cuatro ojos apuntando hacia la camarera, un poco gorda extremadamente, por cierto, la cual se prepara para preparar el que más tarde sería un preparado chocolate caliente preparado por ella: la preparadora de chocolates calientes. ¿Preparados?

Coge la leche y la vierte poco a poco en un vaso, seguido de el chocolate. Siempre tengo razón, porque lo sé todo, pero se ve que me falló el 5º sentido o algo. Tú sí que eres tonto/a, qué te crees ¿que no sé que tenemos 5 sentidos y que debería haber puesto mi 6º sentido?... pobre ignorante.

Mientras esa leche caía dentro del vaso, me parecía que me caía encima. Pues no. Vaya tontería, ojalá me hubiera caído encima esa leche calentita. Menudo frío, estoy seguro de que no hacía más de 0 Cº. Seguro.
Yo me compré dos muffins. Pero solo me comí uno. El otro aún lo tengo, pero no le queda mucho para entrar en mi cuerpo. No como el otro que, al contrario, ya salió hace unas dos horas, segundos antes de lavarme las manos, no sé si me entienden.

Pero lo bueno bueno que me pasó hoy fue en la clase de teatro. Què risa per l'amor de Deu!
El ejercicio era una simple improvisación.
Adam debía pretender ser un juez de un concurso de cocina de tartas caseras y, nosotros (Kenny, Sean, Becky, Charlie y yo), los concursantes.
Desde el principio ya empezamos a reírnos. Empezamos a pisarnos los pasteles los unos a los otros para impedir ganar al contrincante, con lo que nos ganamos ser descalificados. Todos lo estábamos excepto Charlie, que empieza a saltar y gritar de alegría. Pero... entonces... se me viene a la cabeza una frase perfecta para el momento, y cuando el juez ya estaba a punto de darle el premio, y todos los demás concursantes estaban callados, digo:

-¡Pues ella no se lava las manos después de cagar!

Carcajadas.
Kenny por los suelos riéndose.
Adam diciéndome: "Awesome!!! Awesome!!!!!"
La profesora meándose de risa también.
Sean acompañándolos a todos con su típica risa inglesa, como todo lo suyo, inglés.

Y yo, también riéndome con esa risa característica en mí, mis típicos rebuznos.

Cambio y corto.
Jaime.

Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...

jueves, 7 de enero de 2010

07/01/10

¡Feliz año!

¡Bieeeeeeeeeeeeen!

Vaya "festiones" estúpidos se hacen en Nochevieja, todo lleno de mujeres borrachas y hombres emborrachándolas para así poder llevárselas después a... Mejor voy a parar de hablar de ésto, porque no tengo experiencia en esos asuntos y no me gusta hablar de lo que no sé, me siento ridículo.

La cosa es que ahora mismo me escuece la cara por culpa de la crema "anti-granos" que me acabo de poner. Vaya mierda de adolescencia. De éso sí sé, de los granos. A lo mejor no tanto de los Vialone y los Bomba, pero sí de los que me salen alrededor de la nariz, cubriéndome toda la cara. ¡Qué asco me dan! Las cremas, las cremas son las que me dan asco, no piensen que son los granos, porque los granos no me molestan lo más mínimo, por mí como si se quedan ahí hasta que les apetezca. ¿Por qué estar en contra de los granos? Los pobres no tienen nada más que hacer que aparecerte en la cara y quedarse ahí hasta que una salchicha gigante (entiéndase, un dedo humano) les restriegue sobre sí una crema "escocesa" (porque escuece...), y entonces se abrasan hasta desparecer lentamente, sufriendo, día a día, noche a noche... Hasta que se secan. En ese instante es cuando ya no sienten dolor, ya no sienten nada; al cabo de un poco más de tiempo, caen al vacío. Imagínense a Walt Disney, sí, sí, el congelado. Imagínense que lo apartan de al lado de los "Frigo" para sacarle del congelador y cogen una estaca para picarle el cuello hasta que se le caiga la cabeza al suelo. Pues eso es lo que les pasa a los granos secos, aunque a ellos no hace falta picarles con una estaca, no es tan mala su experiencia moribunda, ellos solo se abrasan vivos durante días hasta quedarse secos, entonces caen.

En fin, yo voy a continuar poniéndome esas cremas, porque aún no me he vuelto tan loco como para pensar todo lo que he escrito ahí arriba. Los granos de la cara son como los granos en el culo, mejor si no están. Además, los granos en la cara son peor, porque esos se ven. En cambio los del culo no te los puedes ver ni tú, a no ser que te compliques la vida rompiéndote el cuello para mirártelos en el espejo, o que te gastes dinero comprándote otro espejo para ponerlo en frente del que ya tenías y así verte el culo mirando al espejo de enfrente... bueno... en conclusión, los granos de la cara molestan más que los granos en el culo, aunque no sé si al cagar...

¡Madre mía del amor hermoso de Jesusito de Belén y el espíritu santo en forma de paloma voladora que emigra, suspendido en un árbol de Navidad a cuyo costado tiene el Belén el cual pone la gente sin Fe, y la cual asciende del 0 al 100 en esas fechas!
Aunque esa frase la podría resumir en un simple:

Collons!

¡Qué frío! ¡Qué frío! ¡Y qué frío!
-7 Cº hacía esta mañana cuando entraba el colegio. Sí, cuando entraba en Dallam School, ese colegio que hoy tenía la calefacción de todo un edificio. Edificio en el cual, casuaaalmeeeeenteee, yo tenía hoy mi primera clase. Inglés.

Quin panorama! Todos DENTRO de la clase, sentaditos con el abrigo, los guantes y los gorros (solo los que tenían) puestos.

Pues tanta interrupción hace que acabe aquí mi entrada de hoy, porque entre duchas, llamadas telefónicas, etc, se ha hecho la hora de leer.

Así que:

Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...



miércoles, 6 de enero de 2010

9 semanas y cuatro días después... 06/01/10


Volví después del "half term" inglés, me volví a ir en Navidad para así cumplir la típica frase de los anuncios de turrón: "Vuelve, a casa vuelve, por Navidad", y otra vez he regresado a tierras anglosajonas.

Aquí estoy, sentado en mi silla de ruedas (no os preocupéis, no me he roto las piernas ni he tenido un accidente con la moto ((más que nada porque no tengo moto, no porque no sepa conducirlas (((no lo he intentado nunca, pero sé que sería un crack, ya que mi ídolo motorista es Jorge Lorenzo))), que sí sabría)) y me he quedado discapacitado, ni se me ha paralizado el cuerpo de repente desde el ombligo para abajo) volviendo a escribir el blog después de, como bien señala el título de esta entrada, 9 semanas y cuatro días.

No sé porqué presiento que voy a cambiar la forma en la que voy a relatar mi vida en el blog. Ahora no voy a contar paso a paso lo que me pasa cada día, las asignaturas que doy, cuando empiezo y cuando acabo de estudiar, etc. No. Lo he pensado mejor durante poco más de 5 segundos y he llegado a la conclusión de que me gustaría más escribir solamente lo que me pase divertido cada día.

Hoy he tenido que sufrir reflexionando sobre la decisión de un dilema gordo, mientras hablaba inglés con mis compañeros, cosa que convierte el reflexionar en una tarea aún más complicada.
Para hoy teníamos tarea que hacer para la asignatura "Arts Award". Una presentación Power Point (no volveré a escribir Power Point, porque no me paga Bill Gates cada vez que lo escribo; daré por hecho que deducís que cuando digo presentación en un contexto de hacer tarea o similar, y no digo yo otra cosa, que se trata de un Power Point (¡Me cachís! ¡Lo he vuelto a decir!). El asunto es que ni Kenny ni Sean habían cumplido con sus deberes de estudiante de Arts Award. Ni el uno ni el otro habían hecho la presentación. Entonces Sean decide de manera inteligente no ir a Arts Award, saltársela. Pero media hora antes de que éste tomara su decisión, Kenny fue a hablar con la profesora (sobreentenderéis de qué asignatura, supongo, porque no quiero perder el tiempo escribiéndola de nuevo... ejem...) para contarle que no puedo hacer su presentación estas Navidades por no sé qué excusa. A lo que la profesora le contestó lo siguiente:

-No pasa nada, por la nieve y el temporal que estamos teniendo, ni la mitad de los alumnos han venido al colegio, así que no importa si haces la presentación la semana que viene.

Entonces es cuando Kenny decide no ir a la clase tampoco. También entonces es cuando el dilema empieza a hacerme pensar qué hacer. Después de reflexionarlo poco más de 5 segundos de nuevo, decido que iré a Arts Award. 5 segundos después decido que no iré. Ahí engorda el dilema. Entonces mis pensamientos empiezan, si es que fueran cuerdas, a enrollarse hasta formar un nudo imposible de deshacer. Pero aprovechando la pizca de sangre de mago que llevo en mis venas por culpa de mi padre deshago el nudo mentalmente y, cuando ya nos íbamos los tres juntos hacia el centro del pueblo (a 1 minuto de la periferia), digo:

-Me voy a Arts Award.

Se ríen y me dicen:

-¡Hasta luego! Hahahaha! (que es como se ríen los ingleses)

Ése era el dilema. Y así o arreglé. ¿Quiénes participaron en la resolución del dilema? Pues la sangre de "ser una persona bé!" que llevo en las venas gracias a mi madre; y a la pizca de sangre mágica que también contienen mis venas por culpa de mi padre.

Dilema ----> resuelto

Después me ocurre la segunda y última anécdota del día, que diré que es la tercera, otra vez por culpa de mi padre que, ya desde pequeño, cuando me obligaba a comerme todo el plato de arroz caldoso, me decía: "O una o tres o cinc!" Todo números impares. Por lo que tengo manía de estar en contra de los números pares.

Como decía, esta es la tercera anécdota:

Voy a coger el autobús (que tuve que coger el siguiente después de las 15:30 ((16:22)), porque tuve una reunión de español). El caso es que siempre que cojo el autobús de las 16:22 no tengo ningún problema, ¡NO PROBLEMO!, enseño el pase del autobús del colegio y me dejan ir hasta Carnforth.
Pero hoy, me meto en el autobús, enseño el pase y me dice el conductor, tan chulo:

-No, no, no-no-no. Dallam School está cerrada hoy, no puedes venir con ese pase si la escuela está cerrada.

Y yo le digo:

-¿QUÉÉÉÉÉÉÉ? Pero si vengo del colegio. Mira como voy vestido. ¿Te crees que yo saldría por ahí con esta camisa tan cutre y estos pantalones de tela azules? ¡Venga ya! Vengo del colegio.

Y el tío insistía, y yo le insistía más aún. Hasta que se ve obligado a hacer una llamada. Llama a no sé donde. Y alguien, a diferencia de él, con cerebro, le dice que sí, que Dallam School ha estado abierta hoy todo el día.

Me deja pasar.

-Graciasss...-le digo.

Ahora sí. Os voy a decir la 5ª y última cosa que diré hoy:

Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...
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