Después de leerme la última escena del teatro que vamos a representar antes de estas vacaciones que tendremos nosotros los estudiantes con la excusa de que hace 2011 años nació un tal Jesús (según algunos) en Belén, ese sitio en el que la gente ignorante y en busca de debate intrascendente se inventa que no nieva, ofendiendo a base de leves insultos molestos a esta gente que pone, como debe hacerse si se quiere representar "el nacimiento de Jesús" adecuadamente, algo que represente la nieve en esa maqueta "realista"(bien hecho, "practicantes", lo ignoráis y no os importa, mas habéis hecho lo correcto y, sí, además, la nieve hace bonito), me vino a la cabeza la muerte.
No voy a reflexionar sobre la muerte ni el sentido de la vida porque duele. Pensad en ello vosotros mismos y sacad vuestras propias conclusiones para quedaros tranquilos con vosotros mismos. Sin embargo, recordad que cuando muramos, según los científicos, no sabremos que hemos muerto, es decir, que si creen en la ciencia en general, la misma que os permite leer esto en un blog ahora mismo, la muerte no os debería preocupar lo más mínimo. Aunque si de lo contrario cree usted en Dios y en todas estas historias que se recogen en La Biblia, entonces, a nos ser que haya pecado sin confesarse, debería incluso estar impaciente por morir, ya que le espera el cielo.
El problema, las dudas y las preguntas teóricamente infinitas ocurren si usted se forma su propia opinión sobre la muerte y el sentido de la vida. Empezará a rascarse el coco, a sentir cierto vacío en el estómago (que también puede tratarse de gases, cosa que no tiene difícil solución, a no ser que crea usted en Dios y acabe de escuchar a su sacerdote lanzar la orden: "Oremos", ya que entonces el silencio es necesario; recuerde que quien nació entre una burra y un buey le está mirando ahora mismo desde una cruz a la que está, literalmente: clavado), cierto aumento de velocidad en la proceso de respiración y la aparición de un gran número de imágenes en su cabeza, tan grande que no podrá usted ni siquiera concentrarse en una...
Pero bueno, no pasa nada. La vida sigue de todos modos, sigue desarrollándose o sigue acabándose, eso será así piense lo que piense, aunque todo en este mundo tiene solución. Estas preguntas, dudas... teóricamente infinitas pueden cesar inmediatamente porque, en la práctica, todo es diferente, y es que siempre puede encender la televisión y ver el partido.
La vida sigue y se puede disfrutar muchísimo.
Ahora, YO voy a seguir viendo el partido...
Resulta bastante tranquilizador el saber que no existe ningún Dios...
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