Este día es corto de contar, porque no me han pasado cosas muy emocionantes, solo una ASQUEROSA. ¡Qué asco!. Pero eso ya lo contaré cuando toque. Y seguramente lo tendré que borrar al cabo de un día para que mi padre no se enfade argumentando que podría generar un conflicto internacional.
Desayuno y marchando hacia Windermere, a ver los lagos más grandes de Inglaterra. De los cuales he hecho fotos que no puedo colgar aquí, en este blog, porque mi padre no me trajo ningún cable USB junto a la cámara.
Una caminata primero para ver un lago. Y otra después para ver un barranquito pequeñito, donde comimos en lo alto de una pequeña montañita de hierba.
Después nos vamos hacia el coche, pero de camino Andrea no paraba de meterse de tienda en tienda, entrando en todas las tiendas de ropa que había en Windermere, y en todas las tiendas de "tonterietes".
Yo de todo esto saqué un cucurucho de tres bolas. Muy bueno.
Gracias al helado, todos tuvieron que esperar 15 minutos más antes de volver a casa, porque eso fue lo que tardé en comérmelo desde que llegamos al coche. Y como comprenderéis no voy a subirme en el coche con el cucurucho.
Todos dormidos en el coche menos Stephe, que conducía, y yo. Yo estaba en el asiento trasero del medio. A mi lado izquierdo: Andrea; a mi lado derecho: la alemana.
En cierto momento empiezo a escuchar sonidos extraños por mi oreja derecha. No me daba la gana girarme para mirar que ocurría. Pero los sonidos continuaban. En el desafortunado momento en el que decido realizar una de las peores acciones que he realizado en mi vida (girar mi cuello hacia la derecha y dirigir mi mirada hacia la alemana), VEO UN LARGUÍSIMO CHORRO DE ESPESA BABA SALIR DE LA BOCA DE LA DORMIDA ALEMANA, Y VEO TAMBIÉN CÓMO SE LE CAE ENCIMA DE LOS VAQUEROS ALEMANES.
Lo siento, se me han quitado las ganas de escribir.
Después llego a casa y escribo todo esto. Eso es todo. Ahora son las 18:20.
Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...
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