Desde el mismo día del mismo mes estoy yo en Inglaterra. Mi plan era llegar un día antes del día en que comenzaban las clases pero, debido a algún problema estúpido provocado por el fallo de cierto ser humano desconocido por mí y por el 99.99% de la población mundial (6.869.044.238, 22:10 horas), la salida de mi avión se retrasó una hora y media y tuve que llegar a Inglaterra a las 00:05 en lugar de a las 22:35. Además, como ya saben, en Inglaterra llevan la misma hora que en Canarias, como la radio bien os lo recuerda cada hora en punto, por lo que en realidad doy gracias al pensador (¿o debería agradecérselo a la humanidad entera?) que tuvo la magnífica idea de separar el mapamundi por meridianos que restan horas a los países a la izquierda de Greenwich y que suman a los de la derecha. Gracias a la inteligente reacción frente al amenazante problema que tal afán de colonización y hambre de mundo empezaban a plantear desde hace siglos, se separó el globo en líneas verticales que atraviesan los polos con el necesario objetivo de saber qué hora es, por ejemplo, en las antípodas, sin necesidad de viajar allí y obligar al de la boina a esforzarse por sacar su reloj de faltriquera y decirte: "It's half past ten, sir." Gracias esto y sabiendo la hora que es en tu país, con una simple suma o resta matemáticas se puede y podía la gente, hace siglos, saber la hora que es en cualquier parte del planeta y a cualquier hora (una hora menos en Canarias).
Debido a todo este lío de palabras que he intentado ordenar de cierto modo para que pudiesen entender lo que quiero decirles, yo pude dormir una hora más la madrugada del lunes. Llegué a casa de mi familia "host" a la una de la madrugada, pero Dios Meridiano me regaló una hora más de sueño por lo bien que me porté durante el viaje, sin violar a ninguna azafata ni robarle el bolso a una antipática abuela inglesa que daba asco (tuve la oportunidad y no lo hice, lo cual... ¿me convierte automáticamente en buen ciudadano?). Se lo robé a la abuela que no daba asco. A diferencia de lo que hubiera conseguido al quedarme con el bolso de la primera abuela, cometer el crimen con el de la segunda, actuando en contra de la que no daba asco, me dejó la conciencia mucho más tranquila, ya que no caí en la tentación de la antipatía de la asquerosa. Si hubiese robado el bolso a la primera de las abuelas, hubiese satisfecho el deseo de venganza moral más el de la "venganza material", mientras que robando el bolso a una abuela simpática solo satisfice uno de estos deseos pecaminosos. Por lo tanto actué bien. ¿Qué más podía hacer, no robar a ninguna de las dos? ¡Venga ya, no piensen tonterías!
Dormí hasta las 07:15 (hora inglesa, la misma hora en Canarias y una más en la península), lo cual suma, teniendo en cuenta que tardé una hora y cinco minutos en encontrar el pijama (de manga larga) de entre los más de 20 kilos de camisetas, pantalones, Conguitos y KitKats que me encontré dentro del regalo de cumpleaños de mi abuela (una Samsonite), cinco horas y diez minutos de placer, roto por el alarmante sonido de la alarma que alarma hasta al del arma (por ejemplo: James Bond).
¡ME CAGO EN EL DIOS MERIDIANO Y EN LA MADRE QUE PARIÓ AL PENSADOR! Ya podría haberme regalado tres horitas más de sueño en lugar de 60 míseros minutos...
Bueno, supongo que nunca debí robar ese bolso...
Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...
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