Bueno, per fi estic escrivint amb el meu "megaportàtil" amb teclat espanyol.
Hui ha sigut un d'eixos dies en els que m'agarra una gossera per a alçar-me del llit inimaginable. M'ha sonat el despertador del mòbil i em pensava, bueno, més bé desitjava estar somiant.
Este matí no ha pasat res extrany. I EN ESTOS MOMENTS acabe de decidir que escriuré este blog en castellà, perquè faré "menys" faltes d' ortografia que si escriguera en valencià. I no perquè no sàpiga escriure molt bé el valencià. Sino perquè no m'agrada escriurer el valencià actual sense faltes ortogràfiques (em referix a: De-ve-de, tonya, bústia, etc. Pregunten en la recepción de la casa de la cultura de Pedreguer para saber más palabras de este tipo.
Pero bueno, como no iba diciendo, lo interesante me ha pasado esta tarde cuando venía en autobús a casa Cassons':
Subo al autobús y me siento en la silla más próxima a la última fila del autobús que no está ocupada, que vino a ser la 5ª desde el principio, es decir, de las primeras, entre los niños de 1º, 2º y 3º de secundaria. Pero eso es lo de menos. Lo mejor es el niño que se sienta delante de mí. Es indescriptible, pero intentaré describirlo comparándolo con Mr. Bean, sí, Mr. Bean. Tiene la misma cara de Mr. Bean, pero sonriente y feliz. La cabeza también es digna de describir: aplastada, como si una noche se hubiera acostado y su pare trasera del cráneo se hubiera desintegrado acoplándose a la forma de la almohada que, al cabo del tiempo, iría adaptando la forma más plana aún moldeándose gracias a la ventana del autobús en la que tuvo apoyada la cabeza todo el viaje (y supongo que todos los días haría lo mismo, teniendo en cuenta la llanura de la parte de detrás de su cabeza). Por si el pobre niño aún no tenía bastante con su cráneo deformado, también es orejudo. Pero no os imaginéis a un monstruo, porque su cara es de risa. Con solo mirarlo yo ya me reiría.
La cosa es que yo estaba escuchando música tranquilamente, observando de reojo todas las acciones del tonto (¿no dicen que tonto es el que hace tonterías?) y, de repente alarga su brazo hacia arriba como si fuese a abrir la ventana del autobús (una de esas ventanas que están cerca del techo y son muy estrechas) pero, en lugar de abrir la ventana, inclina su mano hacia delante sobre la cabeza del niño que estaba sentado delante de él y empieza a rascarle la cabeza como un dueño rascaría a su perro por detrás de la oreja; pero él no rasca al niño por detrás de la oreja, sino que le rasca en el centro de la parte superior de la cabeza, sin mover la mano de ese sitio, solo moviendo los dedos frotándole los pelos. El de delante también era un tipo que da gusto verle. Es el típico inocente de la clase, con cara de buen chico y con unas gafas que debió heredarlas de su abuelo, porque esas gafas juraría que ya no se fabrican.
Más tarde, el "tonto" se gira sin previo aviso y empieza a mirarme con una sonrisa de oreja oreja. Está así por lo menos 19 segundos, y yo en el 4º ya había empezado a reírme. Pero no me reía por quedar bien con él, sino porque me hacía gracia de verdad. Me estaba meando de risa en su cara, bueno, de su cara. Y a partir de ahí ya no paraba de girarse y hacerme "carasetas" todo el viaje, y yo seguía riéndome con las mismas ganas.
Tengo que conseguir una foto de este niño. Porque no podéis entender cómo es sin verlo.
Eso es tooo, eso es tooo, eso es todooo amigos...
Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...
Y de que collóns se estaría riedo el xiquet cuando te miraba?...¡mira que si mañana lleváis los dos la cámara de fotos!...uyuyuyyyyy
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