jueves, 7 de enero de 2010

07/01/10

¡Feliz año!

¡Bieeeeeeeeeeeeen!

Vaya "festiones" estúpidos se hacen en Nochevieja, todo lleno de mujeres borrachas y hombres emborrachándolas para así poder llevárselas después a... Mejor voy a parar de hablar de ésto, porque no tengo experiencia en esos asuntos y no me gusta hablar de lo que no sé, me siento ridículo.

La cosa es que ahora mismo me escuece la cara por culpa de la crema "anti-granos" que me acabo de poner. Vaya mierda de adolescencia. De éso sí sé, de los granos. A lo mejor no tanto de los Vialone y los Bomba, pero sí de los que me salen alrededor de la nariz, cubriéndome toda la cara. ¡Qué asco me dan! Las cremas, las cremas son las que me dan asco, no piensen que son los granos, porque los granos no me molestan lo más mínimo, por mí como si se quedan ahí hasta que les apetezca. ¿Por qué estar en contra de los granos? Los pobres no tienen nada más que hacer que aparecerte en la cara y quedarse ahí hasta que una salchicha gigante (entiéndase, un dedo humano) les restriegue sobre sí una crema "escocesa" (porque escuece...), y entonces se abrasan hasta desparecer lentamente, sufriendo, día a día, noche a noche... Hasta que se secan. En ese instante es cuando ya no sienten dolor, ya no sienten nada; al cabo de un poco más de tiempo, caen al vacío. Imagínense a Walt Disney, sí, sí, el congelado. Imagínense que lo apartan de al lado de los "Frigo" para sacarle del congelador y cogen una estaca para picarle el cuello hasta que se le caiga la cabeza al suelo. Pues eso es lo que les pasa a los granos secos, aunque a ellos no hace falta picarles con una estaca, no es tan mala su experiencia moribunda, ellos solo se abrasan vivos durante días hasta quedarse secos, entonces caen.

En fin, yo voy a continuar poniéndome esas cremas, porque aún no me he vuelto tan loco como para pensar todo lo que he escrito ahí arriba. Los granos de la cara son como los granos en el culo, mejor si no están. Además, los granos en la cara son peor, porque esos se ven. En cambio los del culo no te los puedes ver ni tú, a no ser que te compliques la vida rompiéndote el cuello para mirártelos en el espejo, o que te gastes dinero comprándote otro espejo para ponerlo en frente del que ya tenías y así verte el culo mirando al espejo de enfrente... bueno... en conclusión, los granos de la cara molestan más que los granos en el culo, aunque no sé si al cagar...

¡Madre mía del amor hermoso de Jesusito de Belén y el espíritu santo en forma de paloma voladora que emigra, suspendido en un árbol de Navidad a cuyo costado tiene el Belén el cual pone la gente sin Fe, y la cual asciende del 0 al 100 en esas fechas!
Aunque esa frase la podría resumir en un simple:

Collons!

¡Qué frío! ¡Qué frío! ¡Y qué frío!
-7 Cº hacía esta mañana cuando entraba el colegio. Sí, cuando entraba en Dallam School, ese colegio que hoy tenía la calefacción de todo un edificio. Edificio en el cual, casuaaalmeeeeenteee, yo tenía hoy mi primera clase. Inglés.

Quin panorama! Todos DENTRO de la clase, sentaditos con el abrigo, los guantes y los gorros (solo los que tenían) puestos.

Pues tanta interrupción hace que acabe aquí mi entrada de hoy, porque entre duchas, llamadas telefónicas, etc, se ha hecho la hora de leer.

Así que:

Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...



1 comentario:

  1. Xe tú, lo dels granets al cul si que es gordo peró si tens alguna almorrana ja voràs com trobes als granets hasta bons i tot...jejeje

    ResponderEliminar