miércoles, 6 de enero de 2010

9 semanas y cuatro días después... 06/01/10


Volví después del "half term" inglés, me volví a ir en Navidad para así cumplir la típica frase de los anuncios de turrón: "Vuelve, a casa vuelve, por Navidad", y otra vez he regresado a tierras anglosajonas.

Aquí estoy, sentado en mi silla de ruedas (no os preocupéis, no me he roto las piernas ni he tenido un accidente con la moto ((más que nada porque no tengo moto, no porque no sepa conducirlas (((no lo he intentado nunca, pero sé que sería un crack, ya que mi ídolo motorista es Jorge Lorenzo))), que sí sabría)) y me he quedado discapacitado, ni se me ha paralizado el cuerpo de repente desde el ombligo para abajo) volviendo a escribir el blog después de, como bien señala el título de esta entrada, 9 semanas y cuatro días.

No sé porqué presiento que voy a cambiar la forma en la que voy a relatar mi vida en el blog. Ahora no voy a contar paso a paso lo que me pasa cada día, las asignaturas que doy, cuando empiezo y cuando acabo de estudiar, etc. No. Lo he pensado mejor durante poco más de 5 segundos y he llegado a la conclusión de que me gustaría más escribir solamente lo que me pase divertido cada día.

Hoy he tenido que sufrir reflexionando sobre la decisión de un dilema gordo, mientras hablaba inglés con mis compañeros, cosa que convierte el reflexionar en una tarea aún más complicada.
Para hoy teníamos tarea que hacer para la asignatura "Arts Award". Una presentación Power Point (no volveré a escribir Power Point, porque no me paga Bill Gates cada vez que lo escribo; daré por hecho que deducís que cuando digo presentación en un contexto de hacer tarea o similar, y no digo yo otra cosa, que se trata de un Power Point (¡Me cachís! ¡Lo he vuelto a decir!). El asunto es que ni Kenny ni Sean habían cumplido con sus deberes de estudiante de Arts Award. Ni el uno ni el otro habían hecho la presentación. Entonces Sean decide de manera inteligente no ir a Arts Award, saltársela. Pero media hora antes de que éste tomara su decisión, Kenny fue a hablar con la profesora (sobreentenderéis de qué asignatura, supongo, porque no quiero perder el tiempo escribiéndola de nuevo... ejem...) para contarle que no puedo hacer su presentación estas Navidades por no sé qué excusa. A lo que la profesora le contestó lo siguiente:

-No pasa nada, por la nieve y el temporal que estamos teniendo, ni la mitad de los alumnos han venido al colegio, así que no importa si haces la presentación la semana que viene.

Entonces es cuando Kenny decide no ir a la clase tampoco. También entonces es cuando el dilema empieza a hacerme pensar qué hacer. Después de reflexionarlo poco más de 5 segundos de nuevo, decido que iré a Arts Award. 5 segundos después decido que no iré. Ahí engorda el dilema. Entonces mis pensamientos empiezan, si es que fueran cuerdas, a enrollarse hasta formar un nudo imposible de deshacer. Pero aprovechando la pizca de sangre de mago que llevo en mis venas por culpa de mi padre deshago el nudo mentalmente y, cuando ya nos íbamos los tres juntos hacia el centro del pueblo (a 1 minuto de la periferia), digo:

-Me voy a Arts Award.

Se ríen y me dicen:

-¡Hasta luego! Hahahaha! (que es como se ríen los ingleses)

Ése era el dilema. Y así o arreglé. ¿Quiénes participaron en la resolución del dilema? Pues la sangre de "ser una persona bé!" que llevo en las venas gracias a mi madre; y a la pizca de sangre mágica que también contienen mis venas por culpa de mi padre.

Dilema ----> resuelto

Después me ocurre la segunda y última anécdota del día, que diré que es la tercera, otra vez por culpa de mi padre que, ya desde pequeño, cuando me obligaba a comerme todo el plato de arroz caldoso, me decía: "O una o tres o cinc!" Todo números impares. Por lo que tengo manía de estar en contra de los números pares.

Como decía, esta es la tercera anécdota:

Voy a coger el autobús (que tuve que coger el siguiente después de las 15:30 ((16:22)), porque tuve una reunión de español). El caso es que siempre que cojo el autobús de las 16:22 no tengo ningún problema, ¡NO PROBLEMO!, enseño el pase del autobús del colegio y me dejan ir hasta Carnforth.
Pero hoy, me meto en el autobús, enseño el pase y me dice el conductor, tan chulo:

-No, no, no-no-no. Dallam School está cerrada hoy, no puedes venir con ese pase si la escuela está cerrada.

Y yo le digo:

-¿QUÉÉÉÉÉÉÉ? Pero si vengo del colegio. Mira como voy vestido. ¿Te crees que yo saldría por ahí con esta camisa tan cutre y estos pantalones de tela azules? ¡Venga ya! Vengo del colegio.

Y el tío insistía, y yo le insistía más aún. Hasta que se ve obligado a hacer una llamada. Llama a no sé donde. Y alguien, a diferencia de él, con cerebro, le dice que sí, que Dallam School ha estado abierta hoy todo el día.

Me deja pasar.

-Graciasss...-le digo.

Ahora sí. Os voy a decir la 5ª y última cosa que diré hoy:

Bòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò...

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